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Trinidad María del Yerro: Con 18 años y una batidora, creó un emprendimiento que la rompe en Mar del Plata

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A los 17 años, Trinidad María del Yerro, más conocida como Titi, convirtió su amor por la pastelería en un emprendimiento en crecimiento. Lo que comenzó como una idea para ganar dinero extra se transformó en Cookies The Factory (CTF), una marca que ya tiene su propio local en Mar del Plata y recibe pedidos de franquicia. Con entusiasmo, creatividad y una inversión inicial mínima, Titi logró que sus cookies conquistaran el paladar de cientos de clientes.

El amor por la cocina lo heredó de su madre, una experta autodidacta que puede hacer magia con apenas tres ingredientes. Sin embargo, fueron las cookies, y no los postres tradicionales, las que captaron la atención de Titi. Observó en redes sociales cómo emprendedores de otros países vendían galletas con recetas innovadoras y una fuerte estrategia visual.

«Vi que era un monoproducto con variantes, parecía algo sencillo de hacer… pero no lo fue tanto», recuerda entre risas. En 2024, mientras cursaba su último año en el secundario del IAE y se preparaba para ingresar a la universidad CAECE, se propuso vender cookies para financiar sus estudios.

El primer paso fue hablar con sus padres. «Les dije que quería poner un negocio de cookies, pero me dijeron que primero aprendiera y probara vendiendo online», cuenta. Así fue como con una batidora hogareña que compró en oferta por $36.000, empezó a cocinar y vender en Instagram. Sin embargo, las ventas iniciales fueron escasas, solo le vendía a familiares y amigos. Fue su mamá quien le sugirió probar suerte en ferias.

Con $9.000 alquiló su primer espacio en una feria marplatense y llevó 50 cookies. «A las dos horas no quedaba ninguna», recuerda. Allí conoció a Adriana de Catando Ferias, quien le ayudó a encontrar las mejores ferias de la ciudad. Durante cuatro meses, con la ayuda de su familia, participó en todos los eventos posibles y vendía todo lo que llevaba. «Cocinaba después del colegio y preparaba stock para el fin de semana», explica la joven marplatense.

El boca en boca hizo su magia y pronto no solo vendía en ferias, sino también a bares que querían revender sus cookies.

De feria en feria al primer local

A medida que su emprendimiento crecía, se dio cuenta de que podía dar un paso más. «Cuando vi lo que pasaba con marcas como Crumble y Levain en Estados Unidos, me di cuenta de que podía ser un negocio muy interesante», explica. Pero la verdadera señal de que Cookies The Factory podía funcionar como un local llegó cuando, en cada feria, la gente le preguntaba dónde podía comprar sus cookies entre semana.

Comenzó horneando 50 cookies por semana y hoy produce más de 200 cada día

Comenzó horneando 50 cookies por semana y hoy produce más de 200 cada día.
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El 28 de diciembre de 2024, un mes antes de cumplir 18 años, inauguró su primer local. «Pasar de cocinar en mi casa, donde la cocina era un campo de batalla entre los que querían preparar la cena y las cookies, con harina desparramada por todos lados, a tener mi propio espacio fue tocar el cielo con las manos», dice con entusiasmo. Además, el local tiene elaboración a la vista, lo que genera interacción con los clientes. «La gente pasa, nos saluda y pregunta qué cookies estamos haciendo, es muy divertido».

La producción también creció significativamente. «Al principio hacía 50 cookies en una semana. Hoy producimos más de 200 por día, de lunes a sábado e incluso algún domingo», comenta. Con el crecimiento, también llegó la necesidad de incorporar equipamiento profesional, como batidoras industriales y hornos pasteleros, y sumar empleados tanto en producción como en ventas. «Tuvimos que mejorar recetas, procesos y todavía sigo aprendiendo»

Actualmente, Cookies The Factory ofrece 12 variedades de cookies y cada semana introduce dos nuevos sabores. La más vendida y la más popular, según las votaciones de los clientes en Instagram, se incorpora al menú permanente. «Me inspiro observando las tendencias y lo que hacen las grandes marcas de cookies en otros países. Además, mi mamá es muy creativa y me ayuda mucho con eso; estamos constantemente innovando», señala Titi.

Las redes sociales jugaron un rol clave en la expansión del negocio. «Desde el minuto uno sabía que la comunicación tenía que ser digital», afirma. Con la ayuda de Maggie, prima de su novio, lanzaron un reel contando su historia, que se volvió viral y le permitió alcanzar 10.000 seguidores antes de la inauguración. Hoy su hermano mayor y su novia se encargan del contenido, con una estrategia centrada en mostrar los productos y el día a día del local.

Para Titi emprender

Para Titi, emprender te prepara para la vida y cuanto antes empieces, mejor.
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A pesar de su corta edad, nunca sintió que clientes o proveedores la subestimaran. «Al contrario, siempre me tiraron buena onda por ser tan joven y emprendedora. Creo que emprender está buenísimo, te prepara para la vida y cuanto antes empieces mejor; seguro que va a haber varios fracasos en el camino hasta que logres lo que querés», señala. Aunque, por supuesto, hubo algunos trámites que tuvo que hacer con la ayuda de sus padres, como firmar contratos, su familia fue clave en cada etapa del proceso. «Mi mamá en la cocina, mis hermanos en redes y distribución, y mi papá y sus amigos Dany y Guille, que me financiaron. Sin la ayuda de mi familia, seguramente todo hubieras sido más difícil», dice agradecida.

Hoy, además de manejar CTF, Titi estudia Marketing Digital en la universidad. «Voy a la facultad de noche, a la mañana estudio y me ocupo de algunas cosas desde casa. Mi hermana Macarena y Luna abren el local, yo llego al mediodía y me quedo hasta que entro a la facultad».

Sobre el futuro de Cookies The Factory, tiene planes claros: «Primero quiero consolidarlo en Mar del Plata, pero también quiero crecer. Es increíble, pero con menos de cuatro meses abiertos ya tenemos varios pedidos de franquicias en otras provincias».

Titi aún no sabe si franquiciar será el próximo paso, pero tiene claro que quiere seguir aprendiendo y seguir haciendo crecer su emprendimiento. En este sentido, Cookies The Factory es para esta joven emprendedora, una pasión que continuará dando pasos firmes con cada persona que entre a su local, pruebe sus cookies y vuelva por más.

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